La International Carnaval Cup Sub-13 dejó muchos nombres propios, pero uno de los que más miradas acaparó durante todo el torneo fue el de Dincoll Sneyk. El delantero del Real Betis se convirtió en una de las grandes sensaciones del campeonato, firmando actuaciones decisivas y consolidándose como una de las referencias ofensivas más diferenciales de la competición.
Distinguido como mejor delantero centro, Dincoll cerró el torneo con 6 goles, proclamándose mejor delantero de la Carnaval Cup. Su insistencia ofensiva, movilidad constante y capacidad para generar peligro ante cualquier defensa lo convirtieron en un delantero incómodo, siempre activo y con un olfato goleador muy marcado.
El ‘7’ del Betis, al que todos miran
Con el dorsal ‘7’ y un físico potente para su edad, el atacante verdiblanco fue una amenaza continua en el último tercio. Su capacidad para atacar los espacios, presionar sin balón y competir cada acción reflejó una mentalidad competitiva impropia de su categoría, siendo clave en el camino del Betis hasta la final frente al Zaragoza.
El conjunto bético alcanzó la gran final del torneo, donde terminó cayendo ante el Zaragoza en la tanda de penaltis tras un duelo muy igualado. A pesar de la derrota, Dincoll firmó un gran partido, liderando el frente ofensivo y manteniendo su impacto competitivo hasta el último minuto en un escenario de máxima exigencia.
Físico, calidad y alegría en las botas
La entrevista al delantero se realizó en la previa de la final, donde ya dejaba clara su ambición. “Queríamos ganar el torneo para celebrarlo con mis compañeros”, explicaba con naturalidad. Además, también habló de su referente futbolístico: “Mi ídolo es el Cucho Hernández, me encanta cómo juega y también es colombiano como yo”, una declaración que conecta directamente con su identidad y estilo.
Con 13 años y raíces colombianas, Dincoll representa ese perfil de delantero con garra, alegría y pasión por el juego tan característico del fútbol colombiano, donde el talento suele ir acompañado de desparpajo y carácter competitivo. “Desde los 3 años jugaba. Me crié en el sur pero tengo orígenes de Colombia y mis padres me enseñaron a jugar”, relataba el joven atacante, cuya historia mezcla formación temprana, cultura futbolera y una personalidad que ya ha dejado huella en la International Carnaval Cup.

















